Si ya ningún tratamiento comercial te produce efecto en los problemas digestivos, pues estos se han convertido de orden crónico, es momento propicio de volver a los productos que nuestra madre naturaleza pone a nuestro alcance.
En este caso la miel es un elixir maravilloso, pues no solamente es un alimento delicioso, sino que también curativo, gracias a su complicada formula.
Es por eso que hace maravillas en personas que sufren de malestares estomacales, por ser rica en minerales, como el potasio que regula la función cardiaca, pero sobre todo en enzimas que son las encargadas de asimilar de un modo mejor el alimento.
Su funcionalidad reside a que la miel produce una reacción depurativa, en el metabolismo, que se absorbe completamente, sin desperdiciar ningún beneficio, lo cual es posible gracias a los monosacáridos que se van a la sangre propiciando una mejor circulación, aumentando la cantidad de bacterias benignas en el estomago ejerciendo un acción protectora, tal como una ligera capa que no se dispersa, por su acción antiséptica y cicatrizante es muy recomendable utilizarse en caso de úlceras.
El modo ideal de consumirla es tomar 2 cucharaditas soperas después de cada alimento de modo diario.
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